Escuela de “música viva”

La enseñanza se adapta a las necesidades de los alumnos de todas las edades, sus distintas aptitudes, intereses y niveles.

Al mismo tiempo que impartimos una enseñanza formal y descubrimos alumnos dotados para ser profesionales, tratamos de implantar un ambiente original y creativo a través de actividades musicales alternativas y el fomento de la expresión individual de cada alumno.

De ahí el lema que identifica la Escuela: “Música Viva”.

La idea de crear esta escuela de música surgió cuando en noviembre de 1990, por iniciativa de la Fundación “Príncipe de Asturias” y con el apoyo del Principado, la orquesta “Los Virtuosos de Moscú” fue invitada a Asturias. Junto con los músicos integrantes de dicha orquesta y los profesores contratados, vinieron también miembros de sus familias, también músicos y profesores, respaldados por amplia experiencia tanto en el campo pedagógico como artístico. Finalmente, gracias al esfuerzo de éstos, en septiembre de 1996 nace en Gijón la Escuela de Música Viva “Tchaikovsky”.

Escuela de Música Viva

La educación como sistema “vivo” es la osadía de experimentar, a parte de los cánones establecidos, caminos que aseguran la supervivencia de la creatividad (se trata principalmente de los niños pequeños, aunque sin descartar la posibilidad de estar dirigido hacia los amateur y los aficionados de la música). Nuestra tarea, como educadores, consiste en ser capaces de despertar la curiosidad en los alumnos y asegurar así su aprendizaje musical coherente. Ayudándoles a pensar, descubrir la creatividad y fomentar una expresión espontánea y sin sanciones, procuramos practicar una enseñanza amena y libre, con la capacidad de buscar siempre nuevos aspectos para enriquecer el ambiente que nos rodea. Por ello, el ideario pedagógico de la escuela se concreta en las palabras “música viva” – una enseñanza personalizada en la que junto con el apoyo de los padres se pretende fomentar en los alumnos el amor y el gusto por la música.